El Mediterráneo ha sido una fuente de alimentos para las personas que han vivido cerca de sus aguas desde hace siglos. Como cualquier otro mar u océano, en sus aguas viven diferentes tipos de animales y plantas comestibles, que han sido el sustento de muchas familias.
Dependiendo de la zona, la profundidad, o incluso de la propia fauna y flora que haya en determinados lugares, se pueden encontrar unas especies u otras.
En la actualidad, algunas de estas especies se han convertido en un auténtico manjar que ha conquistado a los paladares más exigentes alrededor de todo el planeta. A continuación veremos una de las especies más emblemáticas de la gastronomía ibicenca, y una de las piezas más preciadas y complicadas de conseguir en el Mediterráneo, ¡no te lo pierdas!
La langosta de Ibiza
La langosta es un crustáceo decápodo (que tiene diez patas), como los cangrejos o los centollos. Dos de estas patas suelen ser las características pinzas que tienen en la parte frontal, y que utilizan para cazar y defenderse. Sin embargo, una de las principales diferencias entre los miembros de esta familia, es que la langosta no tiene pinzas.
Con una cola musculosa que utilizan para impulsarse y nadar (y que es una de las partes más sabrosas), y un par de antenas grandes para ahuyentar a sus enemigos y reconocer el entorno cercano mediante el tacto, su anatomía se suele dividir en dos partes: el abdomen o cola y el cefalotórax o cabeza.
Existen diferentes variedades de langosta que pueden tener características diferentes, en función de su hábitat y entorno. La que nos ocupa hoy, es precisamente la langosta ibicenca o langosta roja de Ibiza (Palinurus elephas), característica de las costas de Ibiza y de Formentera.
Esta variedad de langosta presenta algunas características que la diferencian de otras familias de su misma especie:
- Hábitat mediterráneo específicamente, cercano a las costas de Ibiza y Formentera.
- Tamaño medio y color rojo brillante, bastante llamativo, a diferencia de otros ejemplares.
- Carne sabrosa y jugosa, textura más suave y dulce.
La langosta roja de Ibiza es un ingrediente imprescindible para degustar una buena caldereta, un arroz caldoso, o una langosta frita con ajos y huevos fritos.
Pesca y protección de la langosta roja
La langosta roja de Ibiza se suele pescar entre los meses de abril y agosto. Actualmente, es un espécimen protegido y su pesca está regulada por la Conselleria de Medio Ambiente del gobierno balear. Gracias a un estricto periodo de veda (tiempo en el cual está prohibido cazar esta especie), se permite que las hembras ovadas sobrevivan, y que los ejemplares más pequeños se desarrollen de forma natural y sin riesgo de pesca.
Gracias a su alto valor gastronómico, la caza furtiva de la langosta roja de Ibiza es una acción prohibida, y aun así se dan muchos casos cada verano de gente llevando a cabo pesca y caza ilegal de esta variedad. Precisamente, la pesca y caza indiscriminada debido a la tradición culinaria de este animal en las islas, y al aumento de su valor como ingrediente en algunas preparaciones, llevó a un descenso preocupante en el número de langostas rojas, hecho que motivó su protección.
Estas son algunas de las condiciones que deben darse para poder pescar langostas rojas de Ibiza:
- Estar dentro del periodo estipulado que suele ir desde finales de abril hasta final de agosto.
- Las hembras con huevos no pueden ser pescadas.
- El tamaño mínimo del abdomen ha de ser de nueve centímetros. Por debajo de eso no pueden ser pescados.
- Se han de pescar de forma tradicional, ya que es menos invasiva que otros métodos de pesca.
La pesca de la langosta roja se lleva a cabo, como comentábamos, durante unos meses concretos al año. Todavía se realiza de forma bastante tradicional, mediante un tipo de red de enmalle llamada “trasmallo”, que es característica de la pesca artesanal. Además, cada ejemplar de esta especie se etiqueta de forma específica con la marca “Sabor d’Eivissa“ para distinguirlos de otras variedades de langosta que pueden encontrarse a la venta.
Sin duda, la langosta roja de Ibiza es un pequeño manjar que no debes olvidarte de probar si visitas la isla.
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