Las casas de arquitectura tradicional ibicenca, solían disponer de un horno de leña en el que cada hogar cocía su pan y otras elaboraciones dulces o saladas. Paseando por los campos de la isla, aun es posible observar estas construcciones. Los hornos y las pastelerías tradicionales, conservan el buen hacer y el sabor que generación tras generación se ha mantenido inmutable para nuestro deleite.
Pan, cocas y otras delicias saladas
El pan ha sido un alimento básico en Ibiza, y aun se pueden encontrar los molinos que se encargaban de elaborar la harina en Santa Eulària de Riu. Los nombres de los pueblos y lugares de la isla también son testigos de la importancia de los molinos harineros. Un ejemplo de ello es el Puig des Molins, cerca de la misma ciudad de Ibiza. La harina que se utilizaba solía ser de trigo y cebada, que en ocasiones se especiaba con anís.
El mismo día en que se preparaba el pan, se solían hacer también cocas saladas, que se cubrían con verduras de temporada o con embutidos propios de la isla (otro día hablaremos de ellos) como la sobrasada, o carne de cordero o pescado.
También era típico elaborar los cocarrois, una especie de empanadas rellenas de espinacas, pasas, piñones y cebolla, o las llamadas panades, que se solían rellenar con carne de cordero.
Dulces típicos de Ibiza
Los dulces se solían reservar para fechas señaladas, aunque hoy en día se elaboran a diario para el goce y disfrute de residentes y visitantes.
A las mismas cocas que se horneaban para el consumo diario, se les añadía canela, anís y limón y se cubrían con azúcar y frutas para obtener un delicioso manjar. También los pastelitos de almendra y la ensaimada (suele asociarse a Mallorca pero es típica en todas las islas baleares) son dulces típicos de Ibiza.
Otra delicia típica son los llamados robiols. Unos dulces en forma de media luna elaborados con harina perfumada con piel de limón y canela y rellenos de cabello de ángel o mermelada.
Parte de la repostería elaborada en las pastelerías típicas ibicencas, como los bunyols (buñuelos) se riega con miel producida y envasada en la misma isla. Esta miel se recoge dos veces al año, y sus propiedades varían en función de si es de invierno o de verano. Se identifica con el sello “Mel certificada d’Eivissa” y la podrás encontrar en colmados y pastelerías tradicionales.
Esperamos que te haya parecido interesante el artículo y que disfrutes tanto como nosotros de la gastronomía ibicenca durante tu estancia en la isla.
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